miércoles, 26 de febrero de 2014

La buena mesa a la Universidad


Fuente: Fundación Dieta Mediterránea

 "La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre; pero el oro no apaga jamás la avaricia. "

Plutarco (d.C. 46-50 - d.C.120), historiador y ensayista griego.

 
Según un estudio de «Hábitos alimentarios y estilos de vida de los universitarios españoles. Patrón de consumo de bebidas fermentadas» la mayoría de los estudiantes sigue una alimentación «aún aparentemente sana»; aunque hay un cierto sesgo hacia una carencia de alimentación variada en lo que respecta a vitaminas y elementos nutricionales básicos (hierro, magnesio, potasio, vitamina A, D y E, así como Cinc y ácido fólico). En este aspecto es relevante el escaso consumo de verduras y cereales en un porcentaje alto de universitarios españoles, lo que implica un desarraigo de la Dieta Mediterránea en un país que siempre ha estado a la cabeza en este tipo de alimentación.

En general, el estudio realizado a una población de veintiuna universidades por la Fundación Española de Nutrición (FEN) y presentado recientemente en Granada, revela una dieta normal en universitarios, con un déficit de nutricional en alimentos base de la pirámide de la dieta sana; pero también pone de relieve que los estudiantes que ingieren moderadamente cerveza (media de medio vaso al día) tienden a un consumo habitual de alimentos saludables.

A modo de conclusión, los estudiantes de la UNED, que generalmente superan la media de 30 años, deben llevar una vida equilibrada: evitar el estrés y la vida sedentaria, realizar ejercicio, caminar o practicar deporte frecuentemente, consumir hidratos de carbono y fruta fresca para conseguir un rendimiento intelectual óptimo. Aunque la vida social se pierde en la mayoría de carreras de la UNED (especialmente ingenierías y ciencias) es saludable frecuentar el contacto con las amistades y la familia al menos una vez por semana. También es recomendable viajar, caminar o hacer senderismo para superar episodios de depresión y estrés. Por último, las actividades culturales como el teatro, el cine y la lectura con base filosófica, pueden ayudar a complementar y equilibrar nuestro alimento intelectual en el cambiante mundo del conocimiento.

Fuentes:



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